Entre el 30 de abril y el 14 de septiembre, Madrid acoge una nueva edición de PHotoESPAÑA, el festival internacional de fotografía y artes visuales que este año celebra su vigésima octava edición con una ambiciosa programación: 103 exposiciones, 360 artistas visuales y una notable presencia femenina y local, con un 48 % de muestras protagonizadas por mujeres y un 59 % de artistas españoles.
Bajo el título Después de todo, el festival propone una reflexión sobre la fotografía como medio consciente de su contexto y de su tiempo. En un presente marcado por la incertidumbre, las imágenes se reivindican como testigos y herramientas críticas frente a los grandes desafíos contemporáneos: desde la memoria histórica hasta la justicia climática, pasando por las nuevas identidades y los movimientos sociales.
Una de las grandes novedades de esta edición es la incorporación, por primera vez, de un país invitado. Ese lugar lo ocupa Chile con una sección especial dedicada a exposiciones individuales de Lotty Rosenfeld, Julia Toro, Michael Mauney y Martin Gusinde, fotógrafos que han abordado temas como la historia reciente del país, la disidencia política, la memoria visual y las culturas ancestrales, desde el archivo, el testimonio y la resistencia.


LOTTY ROSENFELD: EL CUERPO COMO DISIDENCIA Y EL VIDEO COMO INTERFERENCIA
El Círculo de Bellas Artes de Madrid acogerá, entre el 4 de junio y el 7 de septiembre, una exposición dedicada a la artista chilena Lotty Rosenfeld (1943–2020), figura clave del videoarte en América Latina y referente imprescindible del arte político contemporáneo. Curada por Marta Dahó y Alejandra Coz Rosenfeld, By Pass. La frontera del signo reúne una selección de obras audiovisuales y registros de acciones que evidencian la potencia crítica de su trabajo, situado en la confluencia entre resistencia política y experimentación formal.
Rosenfeld desarrolló una obra inclasificable, atravesada por una concepción radical de las imágenes como espacio de libertad, indispensable para imaginar otros futuros posibles. En los años más duros de la dictadura de Augusto Pinochet —cuando el uso del espacio público estaba vedado para la ciudadanía y los registros fotográficos y fílmicos eran objeto de censura—, la artista activó una serie de intervenciones urbanas que desafiaban el orden militar e interpelaban a la comunidad a participar desde nuevos códigos simbólicos. Su gesto más conocido, la alteración del tránsito mediante la intervención del símbolo vial «+» sobre las líneas discontinuas del asfalto, sigue operando como un llamado a pensar el espacio desde la disidencia.
Una de las claves vitales de su práctica fue situarse con su cuerpo en lugares y situaciones donde no estaba previsto estar: interrumpir los signos, gestos y códigos socialmente naturalizados —como el tránsito, el dinero o las jerarquías de género— para desbordar su aparente neutralidad. Desde enclaves como la Bolsa de Comercio de Santiago, zonas de frontera, casas de empeño o centros de poder institucional, Rosenfeld desplegó una cartografía crítica de la desigualdad y los regímenes de exclusión. Su obra, tejida desde un lenguaje híbrido que cruza video, performance y archivo, opera como un auténtico bypass: una interferencia vital y estética que abre caminos donde todo parece clausurado.
La exposición se propone no solo revisitar su legado, sino también actualizar su potencia en un presente igualmente marcado por la urgencia de resistencias simbólicas frente al autoritarismo, la vigilancia y las formas naturalizadas de la violencia estructural.


JULIA TORO: LA FOTOGRAFÍA COMO PERSISTENCIA DE LO HUMANO
Del 10 de septiembre al 9 de noviembre de 2025, el Museo Lázaro Galdiano en Madrid presentará Estado Fotográfico, la primera exposición en España de la fotógrafa chilena Julia Toro (Talca, 1933), una autora fundamental de la escena latinoamericana cuyo trabajo ha permanecido, durante décadas, al margen de los circuitos canónicos, pero no por ello menos incisivo.
Curada por Rodrigo Gómez Rovira, la muestra ofrece un recorrido por la obra de una artista cuya práctica fotográfica ha sido, ante todo, una forma de estar en el mundo. Sus imágenes, guiadas por la intuición más que por estrategias formales, capturan la vida cotidiana en un Chile marcado por la dictadura militar, pero también por los gestos persistentes del afecto, la amistad, el deseo y la resistencia.
Lejos de las imágenes espectaculares o las narrativas heroicas, la fotografía de Toro se posa sobre lo mínimo: un almuerzo familiar, una tarde en el parque, una lectura de poesía, el rostro de una hija, un travesti, un poeta. En ese mirar sin artificios, lleno de ternura y asombro, lo íntimo deviene político. Su archivo se convierte así en un retrato de lo humano bajo presión, donde incluso en la oscuridad de los años más duros florecen la risa, el amor y la complicidad.
Hoy, a sus 91 años, Julia Toro continúa fotografiando con la misma vitalidad. Esta exposición no busca clausurar su obra bajo la lógica retrospectiva, sino afirmar su vigencia. Estado Fotográfico es, más que un homenaje, una celebración de la mirada como forma de resistencia y del arte como registro sensible de lo que persiste: la vida, incluso en sus fragmentos más callados.


MICHAEL MAUNEY: UN PAÍS AL BORDE DE SÍ MISMO
Entre el 11 de septiembre y el 15 de noviembre de 2025, Casa de América presenta Chile 1971: los primeros días de Allende, una exposición que rescata un archivo inédito de 461 fotografías tomadas por el fotoperiodista estadounidense Michael Mauney (Carolina del Norte, 1937) durante su paso por Chile como enviado de la revista Life. Se trata de un conjunto de imágenes que permanecieron durante más de cincuenta años en el archivo personal del fotógrafo, y que por primera vez se presentan al público tras ser donadas a la Biblioteca Nacional de Chile.
El Mauney que llega a Santiago en marzo de 1971 no es un mero observador extranjero. Sabe que camina en un país que ha hecho historia al elegir democráticamente a Salvador Allende, y que esa historia recién comienza a escribirse. Pero también comprende que su presencia como fotógrafo norteamericano levanta sospechas: la Guerra Fría late en cada sombra, y cualquier periodista puede ser leído como un espía encubierto. Esa tensión —entre la apertura de un tiempo nuevo y la vigilancia de lo que puede frustrarlo— atraviesa el tono íntimo y atento de sus imágenes.
Sin acceso inmediato al presidente, Mauney hace del rodeo una forma de encuentro. Su cámara recorre los márgenes de la historia oficial: vendedores de diarios, niños en las poblaciones, pasajeros apretados en micros urbanas, obreros y ejecutivos compartiendo espacio sin jerarquía visible. Santiago aparece como una ciudad que despierta en el vértice de un sueño político y una rutina aún reconocible.
Cuando finalmente accede a Allende, lo sigue en viajes y actos, pero también en la intimidad de su familia, sus caminatas, sus gestos pausados. Estas imágenes no son solo documentos del primer marxismo democrático en el poder; son, sobre todo, un retrato suspendido de una promesa que aún no sabe que será traicionada. La palabra “golpe” es aún un murmullo, y ese murmullo es el que da a estas fotografías una densidad particular: son testimonio y, a la vez, premonición.
La exposición, organizada por el Ministerio de Exteriores de Chile, la Biblioteca Nacional, Casa de América y PHotoESPAÑA, permite asomarse a un archivo que, más allá de su valor documental, es también un acto de memoria visual. El gesto de Mauney —esperar, observar, guardar— se vuelve una lección de cuidado hacia aquello que, sin saberlo, estaba a punto de desaparecer.


VOCES DE LA PATAGONIA: LA MEMORIA VISUAL DE UN PUEBLO ANCESTRAL
La Biblioteca Central de Cantabria, en Santander, acogerá entre el 28 de junio y el 28 de agosto la exposición Chile. Voces de la Patagonia, una muestra que rescata y celebra la memoria de los pueblos originarios del extremo sur del continente americano. La exposición está curada por Xavier Barral y Christine Barthe, junto a Filantropía Cortés Solari y el Atelier EXB.
A través de las fotografías del misionero y etnólogo austriaco Martin Gusinde (1886–1969), la muestra presenta un archivo visual de incalculable valor documental y simbólico. Realizadas entre 1918 y 1924, sus imágenes capturan con una mirada sorprendentemente empática y respetuosa los rituales, los rostros y las formas de vida de los pueblos Selk’nam, Yaghan y Kawéskar, habitantes de la Patagonia y Tierra del Fuego. Su trabajo, realizado en una época marcada por los procesos de colonización y exterminio de estas culturas, constituye hoy una fuente fundamental para comprender no solo su cosmovisión, sino también las violencias históricas que enfrentaron.
Lejos de ser una mera documentación etnográfica, las imágenes de Gusinde establecen un vínculo vivo entre pasado y presente. Cada retrato, cada ceremonia registrada, nos habla de una historia transmitida oralmente entre generaciones, una herencia cultural sostenida por las voces de abuelos, padres e hijos. La exposición propone así una lectura contemporánea de este archivo, entendiendo la fotografía no solo como testimonio, sino como herramienta de reactivación de memorias silenciadas.
En diálogo con el trabajo del editor francés Xavier Barral, quien ha impulsado la circulación internacional de este archivo, Voces de la Patagonia se presenta como un gesto de justicia histórica y una oportunidad para acercarse, desde la imagen, a una parte esencial de la identidad cultural chilena. En momentos en que la memoria está constantemente amenazada por el olvido y la simplificación, esta muestra recuerda que la historia —como enseñan los ancestros— se construye día a día, y que cada imagen puede ser también una forma de resistencia.

PRO TALENTO A BORDO
La participación chilena se verá reforzada con la presencia de ocho artistas seleccionados para el programa PHotoESPAÑA PRO Talento a Bordo, una iniciativa que busca promover el talento emergente y consolidado a nivel internacional. Provenientes de distintas regiones del país, estos fotógrafos y fotógrafas aportan una representación diversa y descentralizada del territorio nacional:
- Alexis Díaz Belmar, fotógrafo, editor y productor enfocado en las interacciones entre capital, territorio y memoria.
- Carolina Agüero, artista visual que trabaja temas de identidad, memoria y territorio, con reconocimiento en Chile y el extranjero.
- Zaida González Ríos, fotógrafa y gestora cultural que combina una estética popular latinoamericana con una mirada crítica sobre género, política y sociedad.
- Loreto Vergara Gálvez, cuya obra se centra en la memoria, la exclusión y la resistencia.
- Marcos Zegers Larraín, fotógrafo documental y arquitectónico especializado en temas ambientales.
- Celeste Rojas Mugica, artista visual que explora el cruce entre documento y ficción a través del archivo fotográfico.
- Carla Yovane Pérez, fotógrafa interesada en la condición humana, el cuerpo, el género y la intimidad.
- Rodrigo Gómez Rovira, fotógrafo y curador, director del Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso, con una obra centrada en el tiempo y la memoria.
La participación chilena en PHotoESPAÑA 2025 ha sido posible gracias a la colaboración entre el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile –a través de sus Secretarías de Artes de la Visualidad y de Economías Creativas–, la Embajada de Chile en España, la División de las Culturas, las Artes, el Patrimonio y la Diplomacia Pública (DIRAC) y ProChile, dependientes del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Artículo publicado originalmente en Artishock.